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miércoles, 25 de febrero de 2015

BASÍLICA DE SANTA PRÁXEDES: VISITA OBLIGADA EN ROMA


La Hermandad, el próximo mes de Junio, viajará a Roma culminando así un sueño surgido hace ya más de 13 años y que por fin, en este 2015 será una realidad, aprovechando la conmemoración del 75 Aniversario de nuestro Titular. Entre la gran cantidad de monumentos y detalles que podremos descubrir en Roma destaca la Basílica de Santa Práxedes, donde se encuentra una reliquia de la Sagrada Columna donde Cristo fue flagelado hace casi 2000 años.

Primero, permitidnos recordaros que, en la citación que nuestros hermanos han recibido en sus domicilios, se ha informado de todos los pormenores del viaje: itinerario, alojamiento, visitas, precio, condiciones, etc... Los hermanos tendrán preferencia a la hora de reservar plaza, pero si no eres hermano y estás interesado en viajar con nosotros a Roma, ponte en contacto con la Hermandad a través de nuestro fomulario y te informaremos.

Plano con la ubicación de la Basílica
BASÍLICA DE SANTA PRÁXEDES

En esta entrada os queremos hablar de la esta Basílica que es parada obligada en nuestra peregrinación a Roma. 
El templo se ubica cerca de otro mucho mayor y más conocido, la Basílica de Santa María la Mayor, pasando por ello a veces desapercibida. Sin embargo posee un gran encanto y belleza, destacando en su interior una importante colección de mosaicos bizantinos.

UN POCO DE HISTORIA

La Iglesia surgió por encargo del papa Adriano I, alrededor del año 780, y se construyó sobre las ruinas de una vieja estructura de otra iglesia, que fue una de las primeras parroquias de Roma. En ella se albergan las reliquias de las Santas Práxedes y Pudenciana, hijas de San Pudencio, el primer converso cristiano de San Pablo en Roma.

Alrededor del año 822, la Basílica fue ampliada y decorada por el papa Pascual I, quien inició dos ambiciosos programas: la recuperación de huesos de mártires de Roma y una campaña de edificación y remodelación de iglesias casi sin precedentes, entre ellas esta Basílica. Aunque ha experimentado numerosas restauraciones desde entonces, la Basílica conserva intactos todos sus mosaicos del siglo IX. Muchos visitantes entran a esta iglesia por la puerta lateral, en la Via de Santa Prassede pero hay otro acceso a través de un pórtico ubicado en la Via San Martino ai Monti, con una doble escalinata del siglo XVI, realizada por encargo de San Carlos Borromeo, que conduce al atrio. 

EL ÁBSIDE

En la decoración del ábside, Jesús está en el centro, flanqueado por los santos Pedro y Pablo y las Santas Práxedes y Pudenciana. Se parece mucho al mosaico del ábside de Santa Cecilia en Trastevere.
En el extremo de la izquierda está Pascual I, presentando una maqueta de la iglesia como ofrenda a Jesús. Está representado con un halo cuadrado, lo que significa que estaba vivo al tiempo de ejecutarse el mosaico. Por encima de esta imagen, hay una palmera de oro con un ave fénix que representa la resurrección. También hay corderos debajo de Jesús y de los Santos, que podrían representar a todos los seguidores de Jesús, o también podrían ser interpretados como los 12 apóstoles. 
Mosaico que representa a Pascual I

En el arco del ábside hay doce hombres a cada lado, sosteniendo coronas de victoria, dando la bienvenida a las almas al cielo. Sobre ellos están los símbolos de los cuatro Evangelistas. 
Hay una escalera que conduce a la cripta, santuario con las reliquias de Santa Prassede y Santa Pudenziana, que se mantienen en un antiguo sarcófago, y que fueron trasladadas aquí, desde las catacumbas, en el año 822. 

LOS MOSAICOS, GRAN ATRACTIVO

Destacan en esta Basílica los mosaicos de la capilla de San Zenón, que fue la que Pascual I construyó para su madre, Teodora, como su lugar de entierro, y para consagrar las reliquias de San Zenón y San Valentín, que fueron traídos aquí desde las catacumbas.

Los bellos mosaicos del siglo IX,  de estilo bizantino, representan la Santísima Virgen María y los Santos en el arco interior, y a Cristo y los apóstoles en el exterior.
El mosaico de la Virgen y el Niño Dios en un nicho detrás del altar mayor es del siglo XIII. Las Santas Práxedes y Pudenciana flanquean a la Virgen y al Niño. Cristo sostiene un pergamino con las palabras EGO SUM LUX. Sobre el arquitrabe hay una luneta con un mosaico de la Transfiguración.

Mosaicos bizantinos en la Santa Prassede

En la parte derecha hay una representación del Tormento del Infierno (Anastasis). Cristo está derribando las puertas del infierno para rescatar a Adán y Eva, y hay otras figuras del Antiguo Testamento que lo esperan. En el lado izquierdo de la nave se encuentra la Capilla de San Carlos Borromeo, que tiene una mesa sobre la que el Santo entretuvo a los pobres. 

RELIQUIA DE LA SAGRADA COLUMNA
 
Desde la capilla de San Zenón, se puede acceder al santuario de la Columna de la Flagelación, donde se encuentra el supuesto pilar sobre el que Jesús de Nazaret fue flagelado y torturado antes de su crucifixión en Jerusalén. Evitaremos poner en esta entrada fotografías de dicha reliquia para que el impacto, al presenciarla en directo en Roma, sea mayor para todos.

La reliquia se encontró a principios del siglo IV por Santa Elena, la madre de Constantino I, quien a los 80 años de edad emprendió una peregrinación al Gólgota en Tierra Santa para fundar iglesias para el culto cristiano y recoger reliquias asociadas con la crucifixión de Jesús en el Calvario. Entre estas legendarias reliquias conseguidas por Elena, que incluyen piezas de la Vera Cruz (hoy conservadas en la iglesia de Santa Cruz de Jerusalén, también en Roma) y madera de la cuna de Jesús, una de ellas fue el segmento del pilar hoy alojado en Santa Práxedes.
La columna fue traída desde Tierra Santa en 1223 por el cardenal Giovanni Colonna. La reliquia está encerrada en vidrio por debajo de un baldaquín de mármol, hecho en 1898. La Basílica conserva, también, otras dos reliquias de Cristo: un pequeño trozo de la prenda sin costuras, y una pequeña porción de la corona de espinas. 

Busto del Cardenal Giovanni Battista Santoni
Una de las primeras obras de Bernini
OTROS DETALLES DE INTERÉS

Del resto de la Basílica destaca la Capilla del Crucifijo donde la tradición afirma que Santa Brígida de Suecia solía rezar en el siglo XIV. Allí se encuentra un crucifijo que es posible que sea más reciente y sustituya al que estaba cuando acudía la Santa. 
En la gran capilla de la punta de la nave derecha se encuentra la tumba del cardenal Anchero Pantaléon, arzobispo de Troyes, y sobrino del Papa Urbano IV, que murió en 1286. El monumento funerario se ha atribuido a Arnolfo da Cambio.
Por último, en una pilastra del lado derecho de la nave se puede ver una de las primeras obras del gran Bernini, un busto funerario del cardenal Giovanni Battista, tallado cuando contaba 17 años.
 

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