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LUIS MARCO PÉREZ


Luis Marco Pérez nació el día 19 de agosto de 1.896 en la pequeña localidad conquense de Fuentelespino de Moya, enclavada en el extremo oriental de la provincia de Cuenca. Marco Pérez nació en el seno de una familia de artesanos. Su padre era carpintero y tal vez por ello el futuro escultor sintió desde los años de la infancia una fuerte inclinación por la talla de la madera. En 1.908 Luis Marco Pérez, se traslada a vivir con sus padres a Valencia, donde la vocación y las aptitudes artísticas del escultor iban a encontrar su adecuado cauce.

En 1.919 el artista obtuvo una beca que le permitió estudiar en Madrid. Así Marco pudo proseguir su formación ampliando estudios en la capital, entrando a trabajar en numerosos talleres de notables artistas de la época.

Es digno de destacar el extenso número de obras que el artista hizo para Cuenca. Así podemos destacar el Monumento a los soldados conquenses muertos en la guerra de África, que se encuentra ubicado en una céntrica plaza de la capital, concretamente en la Plaza de la Hispanidad. Este monumento fue inaugurado en 1.926. Respecto a su obra imaginera, es importante destacar que Marco Pérez es el más prolífico escultor en la Semana Santa conquense al contar con 19 obras que desfilan actualmente en la misma. No obstante, sus primeros pasos en la Semana Santa de Cuenca fueron la Santa Cena, El Descendido y un Cristo Agonizante, que más tarde sucumbirían en los trágicos incendios de 1.936.



La mayoría de obras que el artista realizó entre 1.940 y 1.955 fueron de carácter religioso y particularmente de imaginería procesional. Las dramáticas secuelas de la Guerra Civil le mantuvieron muy vinculado a Cuenca, ya que al haber desaparecido todos los pasos procesionales de la Semana Santa a consecuencia de los sacrílegos incendios, se le encargó en primer lugar, la confección de los dedicados a Jesús Nazareno para la iglesia de El Salvador y a Jesús Amarrado a la Columna para la iglesia de San Antón, concluyendo este último a tiempo para desfilar ya en 1.940.

Entre 1.941 y 1.942 talló los pasos de San Juan Bautista, Jesús Orando en el Huerto (de San Esteban), San Juan Evangelista, El Prendimiento (Beso de Judas), La Virgen de la Amargura con San Juan Apóstol, La Soledad (del Puente), el Santísimo Cristo de Paz y Caridad (o de las Misericordias), y el Cristo Yacente, para continuar en 1.943 con el Cristo de la Luz (de los Espejos), y la Virgen de las Angustias. Ya en 1.945 con El Descendimiento y Nuestro Padre Jesús Caído y la Verónica , y en 1.947 los pasos de San Pedro Apostol y del Stmo. Ecce-Homo (de San Andrés).

Desde los últimos años de la década de los cuarenta, Marco fue recibiendo menos encargos de pasos procesionales para Cuenca. Aun así, Marco siguió trabajando para las Hermandades conquenses. Así lo demuestran el paso de El Santísimo Cristo del Perdón (La Exaltación), el de Jesús de Medinaceli y el de Jesús entrando en Jerusalén, los dos primeros de 1.951 y el último de 1.952.

Luis Marco Pérez, agraciado con numerosos premios y reconocimientos por sus obras, fallecía en su casa de Madrid, en la que vivía solo y casi en la pobreza total, el 17 de Enero de 1.983 a los 86 años de edad. Fue enterrado en el madrileño cementerio de la Almudena en una fosa bien poco digna de quien en vida había creado tantas formas bellas y alcanzando tan singulares recompensas.

Pocos días después, por O. Ministerial del 20 de Enero de ese mismo año, le fue concedida la Medalla al Mérito de las Bellas Artes en su categoría de plata, a título póstumo. Dos años después, el 23 de Febrero de 1.985 y a instancias de la Ilustre y Venerable Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno de "El Salvador", los restos del artista fueron trasladados a Cuenca para recibir el homenaje de sus paisanos y encontrar definitiva y más digna sepultura.

Desde los arcos del Ayuntamiento, sus restos fueron acompañados por los guiones de las cofradías y por las autoridades hasta la Sta. Iglesia Catedral, y al tiempo que el Coro del Conservatorio entonaba el "Miserere", eran paseados a hombros de antiguos alumnos suyos pasando por delante de trece de sus pasos procesionales, colocados en diferentes naves catedralicias según el orden cronológico que siguen en la Semana Santa de Cuenca.

Tras el funeral oficiado por el Obispo de Diócesis, Monseñor Guerra Campos, el cadáver de Marco fue acompañado por los sones de la marcha "Marco Pérez ha muerto" compuesta por Alfonso Cabañas e interpretada por la Banda de Música de Cuenca. Así se llegó al pequeño y reservado cementerio de San Isidro de Arriba, sobre la Hoz del Jucar, en el que, sobre una roca de las que sirven de asiento a la pequeña ermita, fueron depositados los restos que desde entonces reposan junto a los otros ilustres conquenses como Federico Muelas y Fernando Zóbel, en un maravilloso escenario natural de la tierra que animó sus creaciones.

Al cumplirse en 1.996 el centenario del nacimiento del ilustre escultor, la Junta de Cofradías de Semana Santa, con la ayuda de las instituciones, organizó varios actos conmemorativos. El programa se inició el 9 de marzo con la bendición de la rehabilitada sepultura del artista en el Cementerio de San Isidro. Le siguió el 23 del mismo mes la inauguración del monumento dedicado a Luis Marco Pérez en la plaza de San Andrés de la capital conquense, obra de corte realista, del escultor Angel Heredero Bravo. El 18 de agosto fue descubierta una placa obra del ceramista conquense Adrian Navarro, en su pueblo natal de Fuentelespino de Moya coincidiendo con el aniversario de su nacimiento.

En el año 2013, aprovechando el 30º Aniversario de su fallecimiento, se realizarán una serie de actos por parte de la Junta de Cofradías y de la Asociación Cultural "Huerto de San Esteban", y ya en el año 2015 la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna, al conmemorar el 75º Aniversario de su imagen Titular, descubrió una placa junto a la tumba del escultor, realizada por el ceramista conquense Tomás Bux.

La imaginería procesional es sin duda el capítulo más significativo y afamado de la producción de Luis Marco Pérez.
Combinó el realismo que ha venido presidiendo la escultura española desde la época del Barroco y que se ha manifestado en un realismo dramático propio de la escuela castellana, con la vertiente andaluza, en la que mediante la consideración de la serena belleza, el creyente puede vislumbrar la belleza suprema espiritual a través de los sentidos.
De una y otra tendencia supo obtener Marco las notas más adecuadas para lograr el mayor efecto plástico y religioso de sus figuras, ya fuesen pasos individuales o de grupos acertadamente dispuestos.

Marco Pérez dejó tras de sí una profusa obra. Podemos decir que fue un escultor de Cuenca, para España entera.



Blog con información sobre la vida y obra del escultor:
http://luismarcoperez.blogspot.com.es/

Visita el Espacio "Marco Pérez"
Museo de la Semana Santa de Cuenca
 (C/ Andrés de Cabrera, 13)
Horario: De Jueves a Sábado de 11 a 14 h. y de 16:30 a 19:30
Domingos, de 11 a 14 h.
http://www.msscuenca.org




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